viernes, 11 de abril de 2014

CONCLUSIONES




Tras haber finalizado nuestro análisis del anuncio, podemos ahora generalizar determinadas conclusiones a todo el ámbito publicitario en lo referente a la presente sociedad de consumo. La etapa de la publicidad descriptiva en la que se nos presentaba el objeto con función práctica es propia del pasado; actualmente, la publicidad viste de significados los productos: un perfume (en este caso Valentina) no es tan solo la fragancia, es también un objeto repleto de sensaciones (distinción, libertad,naturalidad…) y una garantía de éxito, belleza, relación social…

El objetivo principal de cualquier spot no es mantener un lazo comunicativo con el espectador, sino capturar su mirada y su deseo. Su eficacia se apoya, básicamente, en el ámbito de lo visual, transformando el producto ofertado en objeto de deseo del receptor de manera que se genere esta frase en nuestra mente: si lo compro, seré feliz”. La cantidad de estímulos a la que los individuos occidentales nos vemos sometidos diariamente es asombrosa (unos 20.000 estímulos visuales relativos a más de 500 marcas; de 300-1000 mensajes comerciales). De esos, menos de una decena conseguirán modificar nuestros hábitos de consumo de alguna forma. Así que, para captar la atención del receptor, la creatividad de los publicistas es fundamental. Pero además, los spots están impregnados de simbologías características que forman parte de su adecuación al target y hacen que sean o no asimilados por el consumidor potencial.

Algunas de las preguntas que nos hacíamos antes de iniciar este análisis era: ¿Qué es lo que buscan los spots? ¿Por qué se destinan a ellos tantos recursos? La primera respuesta es la seducción; en cuanto a la segunda, ese porqué es la efectividad. Como desenlace de esta historia, pudimos llegar a la firme conclusión la publicidad es un arma tanto poderosa como rentable, y en ella se reflejan nuestras decisiones más de lo que solemos creer. 

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